Noticias de la industria
Lush lanza un "programa de devolución de brochas": recicla cerdas viejas para convertirlas en nuevos materiales de embalaje
- 706 Vistas
- 2025-10-21 01:31:22
Lush lanza el "Programa de devolución de brochas": convertir cerdas de cosméticos viejas en envases sostenibles
La industria de la belleza está bajo una presión cada vez mayor para abordar su huella ambiental, y los residuos de envases y la sostenibilidad del ciclo de vida del producto emergen como preocupaciones clave. En respuesta, Lush, el gigante de los cosméticos con sede en el Reino Unido conocido por su postura ética, ha presentado recientemente su "Programa de devolución de brochas", una iniciativa innovadora que recicla las cerdas de brochas cosméticas usadas para convertirlas en materiales de embalaje ecológicos. Esta medida no sólo aborda un flujo de residuos que se pasa por alto, sino que también establece un nuevo estándar para la circularidad en la belleza.

Las brochas cosméticas, un elemento básico en las rutinas de maquillaje en todo el mundo, a menudo terminan en los vertederos una vez que sus cerdas se deshilachan o se rompen. Si bien algunas marcas se centran en envases reciclables, el programa de Lush va más allá: se centra en los propios cepillos, que normalmente están hechos de fibras sintéticas (como el nailon) o materiales naturales (como el pelo de cabra), los cuales pueden tardar años en descomponerse. "Los cepillos son un problema silencioso de residuos", explica Emma Green, directora de sostenibilidad de Lush. "Los consumidores los reemplazan periódicamente, pero existen pocas opciones para reciclarlos... hasta ahora".
Así es como funciona el programa: a partir de este mes, los clientes pueden dejar sus cepillos viejos y gastados en cualquier tienda minorista de Lush o enviarlos por correo mediante una etiqueta prepaga disponible en el sitio web de la marca. Una vez recogidos, los pinceles se someten a un riguroso proceso de tres pasos. Primero, se desinfectan con limpiadores de origen vegetal para eliminar los residuos de maquillaje y las bacterias. A continuación, se separan las cerdas de los mangos (estos últimos se reciclan por separado como madera o plástico, según el material). Finalmente, las cerdas limpias, ya sean sintéticas o naturales, se trituran en fibras finas y se mezclan con pulpa de papel reciclado o bioplástico para crear envases resistentes y biodegradables.
El material resultante se utilizará para las cajas de productos de Lush, papel de regalo e incluso contenedores de productos seleccionados, reemplazando hasta el 30% de los envases de plástico actuales de la marca para 2025. "Esto no es solo reciclaje, es reciclaje", enfatiza Green. "Al transformar desechos de bajo valor (cerdas viejas) en envases de alta función, estamos cerrando el círculo de una manera que el reciclaje tradicional a menudo no puede".
Los expertos de la industria elogian la iniciativa por su enfoque en la "sostenibilidad upstream". A diferencia de muchos programas de reciclaje que se centran en los envases posconsumo, el programa de Lush se dirige al producto en sí, evitando que las cerdas terminen en los vertederos al final de su ciclo de vida. "La mayoría de las marcas de belleza se limitan a 'reciclar nuestras botellas', pero Lush va más allá al reimaginar todo el ciclo de vida del cepillo", señala Clara Martínez, analista de belleza sostenible en EcoBeauty Insights. "Es una medida inteligente que se alinea con la demanda de los consumidores de marcas que sean dueñas del impacto ambiental total de sus productos".
La respuesta temprana de los consumidores ha sido positiva. En pruebas piloto en 50 tiendas Lush en Europa y Norteamérica, se recogieron más de 12.000 cepillos sólo en el primer mes. "He tenido mi brocha de rubor favorita durante años y odiaba la idea de tirarla", dice Amélie Dubois, una clienta radicada en París. "Ahora puedo dejarlo y saber que se está convirtiendo en algo útil; me hace sentir que soy parte de la solución".
Más allá de su impacto inmediato, el programa de Lush señala un cambio en la forma en que las marcas de belleza abordan la sostenibilidad. Al centrarse en un componente del producto que normalmente se pasa por alto (las cerdas) y crear un sistema de circuito cerrado, la iniciativa desafía a los competidores a pensar más allá de las afirmaciones ecológicas superficiales. "La sostenibilidad no se trata sólo de un 'lavado ecológico' con etiquetas reciclables", añade Green. "Se trata de rediseñar los sistemas para que nada se desperdicie. Si podemos convertir un cepillo deshilachado en una caja que contenga un nuevo producto, estamos demostrando que la belleza circular es posible".
A medida que el programa se expande a nivel mundial (con planes de expandirse a Asia y Australia a finales de 2024), Lush pretende recolectar 100.000 cepillos al año, desviando aproximadamente 15 toneladas de desechos de los vertederos y reduciendo su dependencia de envases de plástico en un 25 %. Para la industria de la belleza, esto no es sólo un programa de reciclaje; es un modelo para convertir los residuos en valor.
