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Estée Lauder adquiere una startup de cepillos sostenibles: se centra en la innovación de cerdas a base de hongos
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- 2025-10-28 01:31:23
Adquisición de Estée Lauder de una startup de cepillos sostenibles: atención a la innovación en cerdas a base de hongos
En un movimiento estratégico para reforzar su cartera de belleza sostenible, Estée Lauder Companies ha anunciado la adquisición de EcoBristle Labs, una startup pionera que se especializa en tecnología de cerdas a base de hongos para cepillos cosméticos. El acuerdo, cuyos detalles aún no se han revelado, marca el último impulso de Estée Lauder hacia la innovación con conciencia ecológica, alineándose con la creciente demanda de los consumidores de herramientas de belleza respetuosas con el planeta.
La adquisición llega en un momento crucial para la industria de la belleza, donde la sostenibilidad ha pasado de ser una tendencia de nicho a una expectativa fundamental del consumidor. Según analistas de la industria, se prevé que el mercado mundial de la belleza sostenible crezca a una tasa compuesta anual del 12,3% hasta 2030, impulsado por una mayor conciencia sobre los desechos plásticos y la huella de carbono. Los cepillos cosméticos tradicionales, a menudo fabricados con cerdas de nailon o poliéster derivadas de combustibles fósiles, plantean riesgos ambientales a largo plazo: estos materiales pueden tardar siglos en descomponerse y contribuir a la contaminación por microplásticos. El avance de EcoBristle Labs radica en el uso de micelio, la estructura similar a la raíz de los hongos, para crear cerdas biodegradables pero de alto rendimiento.

El micelio, un recurso renovable de rápido crecimiento, ofrece una alternativa convincente a las fibras sintéticas. Cultivado en biorreactores controlados que utilizan subproductos agrícolas (como cáscaras de avena o aserrín), el material requiere un mínimo de agua y energía en comparación con los plásticos a base de petróleo. Una vez cosechado, el micelio se procesa en finos filamentos que imitan la suavidad, elasticidad y durabilidad de las cerdas tradicionales. Las primeras pruebas muestran que las fibras a base de hongos de EcoBristle se degradan naturalmente en 6 a 12 meses en el suelo, al tiempo que conservan métricas de rendimiento clave: retienen productos en polvo y líquidos de manera efectiva, se deslizan suavemente sobre la piel y resisten la caída, abordando un problema común con alternativas a base de plantas como las fibras de bambú o coco.
EcoBristle Labs, fundada en 2019, ya había ganado terreno entre las marcas de belleza independientes por sus líneas de cepillos de “desperdicio cero”, que combinaban cerdas de hongo con casquillos de aluminio reciclado y mangos de bambú. Su técnica patentada de cultivo de micelio, que optimiza el grosor y la flexibilidad de las cerdas, llamó la atención del equipo de I+D de Estée Lauder. "La tecnología de EcoBristle resuelve una brecha crítica: crear herramientas sustentables que no comprometan el lujo o la funcionalidad", dijo un portavoz de Lauder. "Esta adquisición acelera nuestra capacidad de escalar la innovación en nuestras marcas".
Para Estée Lauder, la medida es más que una actualización de producto: es una apuesta estratégica sobre el futuro de la belleza. Al integrar la tecnología de EcoBristle, el conglomerado pretende lanzar cepillos con cerdas de hongo bajo sus prestigiosas marcas, incluidas MAC y Clinique, para finales de 2024. Más allá de los cepillos, hay planes en marcha para explorar aplicaciones de micelio en otras herramientas, como esponjas de maquillaje y almohadillas exfoliantes. El equipo de científicos de materiales de la startup se unirá a la división de sustentabilidad de Estée Lauder, enfocándose en aumentar la producción mientras se mantiene la integridad ecológica del material; los desafíos clave incluyen estabilizar el crecimiento del micelio para la fabricación en masa y mantener los costos competitivos con las alternativas sintéticas.
Los expertos de la industria ven la adquisición como un catalizador para un cambio más amplio. "El respaldo de Estée Lauder valida los materiales a base de hongos como una alternativa viable y escalable a las cerdas tradicionales", señala Clara Voss, analista de belleza sostenible. "Las marcas más pequeñas han allanado el camino, pero una empresa como Lauder puede normalizar esta innovación, empujando a los competidores a seguir su ejemplo y reduciendo la dependencia de la industria de herramientas derivadas de combustibles fósiles".
A medida que los consumidores priorizan cada vez más las marcas con compromisos medioambientales tangibles, el giro de Estée Lauder hacia las cerdas de hongos indica un cambio: la sostenibilidad ya no se trata de marketing, sino de reimaginar los fundamentos del producto. Con esta adquisición, el gigante de la belleza no sólo está comprando una startup; es invertir en un futuro donde el lujo y la salud del planeta coexistan.
